Azkarate vs. Azkarate, cuando cambia la cámara, pero no la mirada
Normalmente las exposiciones recorren la trayectoria de un fotógrafo, muestran un proyecto en concreto o reúnen sus imágenes más conocidas. En Azkarate vs. Azkarate el planteamiento es distinto.
En esta exposición conviven dos momentos de una misma fotógrafa separados, en algunos casos, por más de cuarenta años. Por un lado, una selección de imágenes procedentes del archivo de Isabel Azkarate. Por otro, una nueva serie realizada expresamente para la muestra utilizando un teléfono móvil.
Puede parecer que la propuesta invita a comparar qué herramienta produce mejores fotografías, pero lo que se pretende es distinto. Lo interesante, y con lo que yo me quedo sin dudarlo, no está en la cámara, sino en comprobar que la forma de mirar permanece. Cambian las décadas, cambia la tecnología, cambian las personas que aparecen, pero la mirada de Isabel Azkarate sigue siendo reconocible.
Esa es la idea sobre la que se construye Azkarate vs. Azkarate, la exposición que PHotoESPAÑA 2026 dedica a la fotógrafa donostiarra en el Espacio Cultural Serrería Belga de Madrid.
La muestra nace de un reto que parece sencillo. Después de muchos años trabajando con cámaras Leica, Isabel Azkarate aceptó realizar una nueva serie de fotografías utilizando exclusivamente un Xiaomi 15 Ultra, un teléfono desarrollado en colaboración con Leica. El objetivo no era comparar la calidad técnica entre una cámara y un móvil. La propuesta consistía en averiguar si una fotógrafa que lleva décadas observando el mundo sigue fotografiando igual cuando cambia de herramienta.
Las imágenes realizadas para este proyecto dialogan con una selección de fotografías históricas procedentes de su inmenso archivo. Al recorrer la exposición te das cuenta enseguida que lo que se pretende es comprobar que la mirada permanece cuando todo lo demás cambia.

Mucho más que la primera fotoperiodista vasca
Isabel Azkarate nació en San Sebastián en 1950 y está considerada la primera mujer fotoperiodista vasca. Comenzó a desarrollar su carrera en una profesión que durante muchos años estuvo ocupada casi exclusivamente por hombres y terminó convirtiéndose en una de las grandes cronistas visuales de la historia reciente de Gipuzkoa.
Su formación la llevó de Barcelona a Nueva York, una ciudad que marcaría profundamente su manera de entender la fotografía. Allí descubrió una tradición documental que encontraba en la calle un escenario inagotable y que situaba a las personas en el centro de la imagen. La observación paciente y la importancia de los pequeños gestos cotidianos, permanecería presente durante toda su carrera.
Durante más de cuatro décadas documentó la vida cotidiana del País Vasco desde todos sus ángulos. Su cámara retrató la vida de los barrios y las fiestas populares, pero también algunos de los momentos más difíciles de la historia reciente, como la reconversión industrial, el terrorismo de ETA o las consecuencias que la heroína dejó en toda una generación durante los años ochenta.. Sus imágenes conservan la memoria visual de una sociedad que fue transformándose lentamente delante de su cámara.
A lo largo de diez años fue fotógrafa oficial del Festival Internacional de Cine de San Sebastián, donde retrató a buena parte de las grandes figuras que pasaron por el certamen. Una de las fotos más reconocibles de esa época es la realizada a Bette Davis, la última de la gran actriz antes de fallecer.
Si algo caracteriza la fotografía de Isabel Azkarate es la atención hacia las personas corrientes. Más que buscar grandes acontecimientos o personajes conocidos, dirige su mirada hacia quienes dan vida a las calles. Personas anónimas que, sin saberlo, terminarán formando parte de un archivo fotográfico excepcional.
Su trabajo se relaciona con autoras como Lisette Model o Diane Arbus por la atención que presta a personajes singulares y a quienes normalmente no ocupan el centro de la representación. Azkarate parece acercarse siempre desde la curiosidad y el respeto. Sus fotografías no convierten a las personas en un espectáculo; las observan con naturalidad y permiten que sean ellas mismas quienes cuenten la historia.
En 2023 Isabel Azkarate donó su archivo fotográfico a la Fototeka de Kutxa Fundazioa con el objetivo de garantizar su conservación y preservar para el futuro toda una vida de trabajo. Sus fotografías (cerca de 175.000) constituyen hoy uno de los fondos documentales más importantes para comprender la historia reciente de Gipuzkoa.
El reto
Cuando recibió la invitación para participar en el proyecto, Isabel Azkarate apenas disponía de unas semanas para realizar una nueva serie de fotografías. Ella misma ha contado que su primera reacción fue pensar que aquello era una locura. Aun así, aceptó el reto y volvió a hacer exactamente lo que había hecho durante toda su vida: salir a caminar.
Durante ese tiempo recorrió de nuevo las calles de San Sebastián fotografiando vecinos, playas, perros, bancos, conversaciones, escaparates y escenas cotidianas. En pocas semanas llegó a realizar más de cinco mil imágenes antes de seleccionar las que finalmente formarían parte de la exposición.

Las imágenes recientes se enfrentan a las realizadas décadas atrás. Han cambiado las personas, los lugares, la tecnología e incluso la manera en que hoy consumimos fotografías. Sin embargo, la curiosidad de Isabel Azkarate sigue siendo exactamente la misma.
La exposición
Azkarate vs. Azkarate no plantea una competición entre lo antiguo y lo moderno. El título podría hacer pensar en un enfrentamiento entre dos etapas, pero ambas son la misma persona.
Las fotografías históricas muestran una autora acostumbrada a caminar, observar y esperar. Las más recientes conservan exactamente esa actitud. La tecnología cambia, pero la forma de acercarse a las personas continúa siendo reconocible.
Es fácil caer en el debate sobre si una cámara profesional ofrece mejores resultados que un teléfono móvil, pero creo que la exposición intenta demostrar otra cosa. Aunque la herramienta importa, lo que diferencia una foto de otra sigue siendo la persona.
Las fotografías recientes no intentan imitar las antiguas. La Isabel Azkarate que fotografiaba las calles hace cuarenta años continúa recorriéndolas hoy con el mismo interés. Lo único que ha cambiado es el objeto que lleva entre las manos.

El móvil aparece porque forma parte del origen de la propuesta, pero conforme avanza la visita deja de tener importancia. Llega un momento en el que dejas de preguntarte con qué cámara está hecha cada fotografía. Es la coherencia de la mirada de Azkarate la que termina dominando sobre todas las cosas.
Antes de abandonar la sala merece la pena detenerse unos minutos en el vídeo final. En él, la propia Isabel Azkarate explica cómo le presentaron el reto de realizar una nueva serie de fotografías con un teléfono móvil.
La exposición no intenta convencer al visitante de que un teléfono móvil sustituya a una cámara profesional. Lo que demuestra es algo mucho más difícil de explicar, que es a la vez algo muy sencillo: una buena fotografía empieza mucho antes de pulsar el disparador.
Información práctica
Exposición: Azkarate vs. Azkarate
Festival: PHotoESPAÑA 2026
Lugar: Espacio Cultural Serrería Belga (Calle Alameda, 15. Madrid)
Fechas: hasta el 28 de junio de 2026.
Entrada: gratuita.