In the American West: el proyecto que cambió la historia del retrato
La exposición que la Fundación MAPFRE presenta dentro de la programación de PHotoESPAÑA 2026, ofrece una gran oportunidad para acercarse a la forma de trabajar de Avedon. In the American West ocupa un lugar central dentro de su trayectoria como fotógrafo.
No es casualidad que sigamos viendo esta serie una y otra vez en libros y museos de todo el mundo. Desde su presentación en 1985, In the American West ha sido considerada una de las obras fundamentales del retrato contemporáneo, influyendo en varias generaciones de autores.
Los retratos de Richard Avedon poseen mucha fuerza visual. Son aparentemente sencillos, pero estudiando cómo se realizaron, y todo lo que hay alrededor, se vuelven complejos. Detrás de cada fotografía hay una forma especial de entender a las personas, de relacionarse con ellas y de utilizar la cámara como una herramienta para explorar algo que va más allá de la apariencia.
Resulta difícil comprender el alcance de este proyecto si solo se observa el resultado final. Al contemplar la serie por primera vez es fácil pensar que se trata de una sucesión de retratos realizados sobre un fondo blanco. La aparente sencillez de las imágenes puede hacer creer que el verdadero interés reside únicamente en los rostros fotografiados. Pero, como en casi todo, esa impresión desaparece en cuanto se empieza a conocer la historia que hay detrás de ellas.
Mucho antes del Oeste americano
Cuando Richard Avedon comenzó a trabajar en In the American West, su nombre llevaba años asociado a algunas de las imágenes más conocidas de la fotografía del siglo XX. Había revolucionado la fotografía de moda desde las páginas de Harper’s Bazaar y, posteriormente, de Vogue, introduciendo una forma completamente distinta de representar a las modelos.
La fotografía editorial de la época era algo rígida, pero Avedon llenó sus imágenes de movimientos, de gestos espontáneos, dando sensación de vida y cambiando el lenguaje visual de las revistas de moda.
Fotografías como Dovima with Elephants, realizada en 1955, lo situaron entre los autores más admirados de su generación y demostraron que la fotografía de moda podía aspirar a convertirse en algo más que un simple escaparate de ropa. Sus imágenes poseían narrativa y la capacidad de construir escenas donde cada gesto, cada mirada y cada elemento del encuadre parecían responder a una intención muy precisa.
No se puede limitar la figura de Avedon a la fotografía de moda, ya que eso nos ofrecería una imagen incompleta de su trayectoria. Escritores, músicos, artistas, políticos y figuras públicas pasaron por delante de su cámara, convirtiéndose en protagonistas de algunos de los retratos más influyentes del siglo XX.
Avedon nunca entendió el retrato como una simple reproducción de la apariencia física. Las imágenes eran el resultado de la relación entre el fotógrafo y el retratado, de una puesta en escena y de decisiones que inevitablemente transformaban la realidad.
Esta forma de entender la fotografía aparece resumida en una de sus frases más conocidas: «Todas las fotografías son exactas. Ninguna de ellas es la verdad». Esta afirmación resume buena parte de su pensamiento. Una fotografía puede registrar con enorme precisión un rostro, unas manos o una expresión, pero nunca deja de ser una interpretación. El fotógrafo decide quién aparece, cómo aparece, desde dónde será observado y qué imagen terminará sobreviviendo entre todas las posibles. Esa idea acompañó a Avedon durante toda su carrera y acabaría convirtiéndose en uno de los pilares de In the American West.
In the American West
La historia de In the American West comienza con un encargo del Amon Carter Museum of American Art de Fort Worth, Texas. En 1979, su director, Mitchell A. Wilder, propuso a Richard Avedon realizar un proyecto sobre el Oeste americano y le concedió libertad para ofrecer su propia visión de ese territorio. Esto que parece una tontería, es realmente importante. Avedon no recibió el encargo de elaborar un inventario de profesiones, lugares o tipos sociales, podía decidir a quién fotografiar y construir su propia interpretación del Oeste.
Entre 1979 y 1984, Avedon y sus colaboradores realizaron diferentes campañas de trabajo que los llevaron a 189 localidades. Visitaron ranchos y rodeos, pero también campos petrolíferos, paradas de camioneros, mataderos y otros lugares donde podían encontrar a las personas que interesaban al fotógrafo. Al finalizar el proyecto se habían realizado 752 sesiones y expuesto alrededor de 17.000 hojas de película.
No fue un único viaje siguiendo un itinerario previamente establecido (como el de Robert Frank). Avedon regresó al Oeste durante cinco veranos, desplazándose por carretera con sus asistentes y utilizando cada campaña para localizar nuevos lugares y personas a las que fotografiar.
Un estudio fotográfico al aire libre
Entre las personas que participaron en el proyecto tuvo especial importancia Laura Wilson, que comenzó a trabajar como asistente en 1979. Gracias a que documentó todo el proyecto, tenemos hoy una de las mejores fuentes para conocer cómo se desarrollaban las sesiones. Wilson tomó notas, realizó fotografías del trabajo y participó también en la búsqueda de personas para retratar. Su archivo conserva documentación del proyecto correspondiente a todo el periodo comprendido entre 1979 y 1984.
Las fotografías realizadas durante aquellas jornadas permiten descubrir todo lo que Avedon decidió dejar fuera de sus retratos. Mientras las imágenes definitivas muestran únicamente al sujeto sobre un fondo blanco, detrás de la cámara había asistentes, película de gran formato, un trípode y un fondo de papel que debía instalarse en cada localización. El procedimiento consistía en buscar un lugar adecuado, normalmente utilizando el lateral en sombra de un edificio, colocar allí una gran hoja de papel blanco y montar delante la cámara.
Aquello convertía cualquier localización en una especie de estudio provisional. Avedon podía encontrarse en un rodeo, una mina, una parada de camioneros o un campo petrolífero, pero en el momento de realizar el retrato eliminaba visualmente casi todo aquello que identificaba el lugar. La persona permanecía pero lo que había alrededor no.
Cómo encontraban a las personas
Una parte fundamental del trabajo comenzaba antes de utilizar la cámara. Avedon y sus colaboradores acudían deliberadamente a lugares y acontecimientos donde podían encontrar a muchas personas, como rodeos, minas de carbón, campos petrolíferos o paradas de camioneros. Una vez allí observaban a la gente y buscaban posibles retratados. Laura Wilson ha explicado cómo ella misma se acercaba a personas que consideraba interesantes para preguntarles si aceptarían posar para Avedon.
Esta forma de trabajar ayuda a entender algo fundamental de In the American West, Avedon no se limitaba a fotografiar a todas las personas que encontraba. Él y sus colaboradores se detenían en determinadas figuras y eran únicamente algunas de ellas las que finalmente llegaban ante la cámara. Después vendría una segunda selección, todavía más exigente, cuando tocara decidir qué fotografías sobrevivirían entre las miles realizadas durante aquellos años.
El resultado fue una galería humana formada por trabajadores del petróleo, mineros, rancheros, feriantes y otras personas alejadas del tipo de celebridades, modelos y políticos que habían ocupado buena parte de la carrera anterior de Avedon. Muchas desarrollaban trabajos físicos y algunas atravesaban circunstancias difíciles. Ese fue el Oeste que Avedon decidió construir a partir de las personas que encontraba y elegía fotografiar.
Una Deardorff de 8 × 10 pulgadas
Para realizar los retratos, Avedon utilizó una cámara Deardorff de gran formato de aproximadamente 20 × 25 centímetros. Este gran formato daba negativos de enorme nitidez y permitía registrar muy bien cada detalle.
Laura Wilson describió el procedimiento con mucho detalle. Después de componer y enfocar, Avedon podía abandonar esa posición y situarse junto a la cámara, directamente frente al retratado. Mientras sus asistentes se ocupaban de cargar las hojas de película y comprobar los ajustes técnicos, él podía continuar observando y manteniendo contacto visual con la persona que tenía delante.
Este procedimiento tenía una ventaja, en el momento de realizar la fotografía Avedon no necesitaba esconderse detrás de la cámara. Podía permanecer junto a ella, mirar directamente a la persona y continuar relacionándose con ella mientras accionaba el disparador mediante cable. La cámara estaba allí, pero no interrumpía completamente el contacto visual.
El fondo blanco y la luz natural
El fondo es probablemente el elemento más reconocible de In the American West. Avedon utilizaba un gran papel blanco continuo instalado al aire libre, buscando la sombra de un edificio, y con luz natural.
De esta manera eliminaba casi todas las referencias espaciales. La información sobre la persona debía buscarse en su ropa, en las marcas de su trabajo, en las manos, en la postura o en la expresión que mantenía delante de la cámara.
El uso de este fondo blanco, hace que toda la serie tenga una enorme coherencia visual. Personas fotografiadas a cientos o miles de kilómetros de distancia incluso en años diferentes, podían convivir perfectamente dentro de una misma serie porque Avedon había eliminado los elementos que permitían distinguir físicamente un lugar de otro.
De 17.000 hojas de película a la selección final
Las 17.000 hojas de película expuestas durante aquellos años son una cifra muy alejada del conjunto que finalmente se hizo público. Cada sesión podía producir numerosas fotografías y cada una de ellas debía ser revisada posteriormente antes de decidir cuáles merecían continuar formando parte del proyecto.
In the American West no es todo lo que Avedon encontró durante sus viajes. Entre la realidad que tuvo delante y la serie que conocemos existe un enorme proceso de selección. Primero eligió a quién colocar delante de la cámara, después eligió qué imágenes conservar y cuáles descartar. La obra final es el resultado de esas decisiones.
Una recepción no exenta de polémica
La exposición obtuvo una enorme respuesta de público y se convirtió en una de las más visitadas de la historia del museo, pero su recepción estuvo lejos de ser unánime. Las fotografías fueron elogiadas por su fuerza y por la manera en que cuestionaban la representación tradicional del Oeste americano, al mismo tiempo que recibían críticas por ofrecer una imagen que algunos consideraban excesivamente sombría y poco representativa.
La polémica me ha recordado a la que acompañó décadas antes a The Americans, de Robert Frank. También entonces una parte de la crítica rechazó una visión de Estados Unidos que se alejaba de la imagen optimista y próspera que el país proyectaba de sí mismo. Sin embargo, ambos fotógrafos llegaron a ese cuestionamiento por caminos muy diferentes.
Frank construyó su relato fotografiando carreteras, ciudades, acontecimientos y personas durante su recorrido por el país; Avedon eliminó ese contexto y levantó su visión del Oeste mediante la elección de quienes situaba frente a su fondo blanco. En ambos casos se planteaba una cuestión parecida: hasta qué punto aquellas fotografías representaban Estados Unidos y hasta qué punto representaban la mirada que cada fotógrafo había decidido proyectar sobre él.
El Oeste de Avedon
Después de conocer cómo se hicieron, los retratos dejan de parecer tan sencillos. Detrás de ese fondo blanco hay 189 localidades y cientos de sesiones. Avedon recorrió el Oeste para terminar eliminándolo casi por completo de sus fotografías y dejó que fueran las personas quienes ocuparan su lugar.
Precisamente esa elección fue también el origen de una de las grandes discusiones que acompañan todavía hoy a In the American West. Las personas que aparecen en las fotografías eran reales y Avedon las encontró durante sus viajes, pero fue él quien decidió a quién fotografiar y qué imágenes formarían parte de la serie. La cuestión es si el resultado podía considerarse realmente un retrato del Oeste americano o si mostraba, sobre todo, el Oeste que Avedon había decidido enseñarnos.
In the American West en Madrid
La exposición Richard Avedon. In the American West, 1979-1984 está organizada por la Fondation Henri Cartier-Bresson de París y Fundación MAPFRE, forma parte de la programación oficial de PHotoESPAÑA 2026. Puede visitarse en la Sala Recoletos de la fundación en Madrid, del 6 de junio al 30 de agosto de 2026.


